CRÓNICAS DE UNA SOLEDAD ANUNCIADA

Ya no soy la misma desde hace 2 años, y un poco más, no desde que lo perdí, no desde esa locura linda que había entre nosotros, no desde soledad, condenada soledad.

¿A dónde va soledad cuando uno es plenamente feliz? ¿quedará merodeando mi casa y de vez en cuando mira hacia dentro, acechando el más preciado momento? ¿ tendrá un ticket de espera ansiando que mi corazón sea roto para hacer, aun más, gris mi habitación?

¿Cómo es que uno sobrevive, como uno aprende a vivir con soledad? ¿Cómo saberlo?.. Uno se siente tan cercano a la muerte.

El amor para mí es una palabra compuesta. ¡Ja!, compuesta de errores, dolores y dolientes. Realmente no hay mucho que hablar de este señor. Ya he escrito suficiente sobre este tema.

Aunque es propicio comentar, amor y soledad deben ser amiguísimos de toda la vida. Me refiero a esto, porque cuando amor se va, se enferma, se esfuma, le dio por irse de vacaciones; soledad corre presurosa a relevarla. No obstante, como en toda amistad, ésta no quiere irse, toma el lugar de amor...

Después de un tiempo, cansada, dolida, pero con ganas de intentarlo otra vez toca la puerta de su propia casa, Soledad abre, amor intenta abrazarla, pero ya es demasiado tarde; la locura tomó su lugar.

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